jueves, marzo 27
jueves, marzo 20
Usted no lo haga
Primero me encontré con que no se pueden cocer con piel, pero que son durísimas de pelar, por lo que es mejor hacerlo con un cuchillo corta cartón ( o tip top). OK. Si en teoría ya sonaba complicado, en la práctica resultó un desastre. Estuve una hora pelando cinco papayas, la cocina quedó amarilla, mis manos acalambras y el piso todo pegoteado.
El segundo paso era cocerlas. Algunos decían que se ponían en agua con azúcar y otros, que era mejor cocerlas con las pepas y poner el azúcar al final. Yo, salomónica, seguí ambos métodos y los combiné. El resultado de los varios trasvasijes que tuve que hacer fue un fiasco. A estas alturas creo que complicarme la vida es mi deporte favorito.
sábado, marzo 8
Un no-tan-feliz 8 de marzo
Nunca he inflado mucho el Día de la Mujer (más que nada porque siento que todos los días son nuestros). Pero ahora le encuentro mucho sentido más porque me enteré (ojo con mi ignorancia) que este día se conmemora la muerte de 129 mujeres obreras. O eso dicen, al parecer hay más de una versión. Una de ellas es la siguiente:
El 8 de marzo de 1908, un grupo de trabajadoras neoyorquinas decidió tomarse la fábrica donde trabajaban para protestar en contra de los abusos laborales de los que eran víctimas. Sin razón conocida, el lugar ardió en llamas, muriendo 129 mujeres. En 1975 se estableció el día de la tragedia como un homenaje a todas las mujeres del mundo...
Cierto o no, no deja de ser una celebración amarga.
lunes, febrero 25
NO a los besos con los papás, ni siquiera para Bardem
Me gustó que todos los actores que ganaron fueran no-gringos. Me gustó el premio a Daniel Day-Lewis, a Ratatouille y a Javier Bardem.
Lo que no me gustó fue el beso en la boca que Bardem le dio a la mamá cuando anunciaron que era el ganador.
Último de matapasiones, incluso en él que tiene esa estampa tan macho-sexy-peligroso (ojo que no me gusta, es too much for me). Sí me gustó que parte de su discurso de agradecimiento fuera en español y que le dedicara el premio a ella y a los españoles (se me hincha el pecho porque primera vez que me dedican un Oscar, gaia). Pero no, besos en la boca a los papás ¡no!
jueves, febrero 21
Valdivia Azul
Me miró a mí, miró el rollo y después de unos momentos la señora del laboratorio dijo:
-Mmm, nooo, eso no lo hacemos acá.
Yo, que estaba lista para el escepticismo, le expliqué que era una técnica antigua, conocida y muy usada, que no pasaba nada malo, que sólo cambian los colores y que, por último, yo aceptaba la responsabilidad del resultado. Ella seguía sin creerme y se fue a hablar con el supervisor.
Cuando volvió me dijo que lo revelarían igual y me repitió lo que yo ya le había dicho:
-Sí, se lo vamos a hacer. Le van a quedar las fotos así como artísticas.
-Sí señora, tal cual. Y acuérdese que las saqué con una cámara de cuatro objetivos.
Me volvió a mirar raro así que mejor desistí y le dije que no importaba.
Aquí algunos de los resultados:




Para los lomófilos, las fotos las saqué con un rollo de diapos Agfa, que le da un toque azul a las imágenes. La de los pescados salió rojiza porque había un toldo rojo sobre ellos.
A todo esto, no deja de llamarme la atención que los laboratorios de revelado están siempre llenos. Quedan pocos, pero mucha gente revela ahí sus fotos e incluso, ya no existe la garantía de 1 hora. Te dicen que tus fotos estarán listas en 1 hora y media, por lo bajo. Chao con las cámaras digitales.
(más fotos en FB)
martes, febrero 12
¿Juguito natural?
Ahora, en la calle, en vez de comprarme una bebida o agua mineral, siempre pregunto dónde venden jugos naturales. En mi casa he hecho de frutilla, melón, ciruela, guinda, mango, mango-plátano, piña- frambuesa y zanahoria. No les pongo azúcar, pero si la fruta está demasiado ácida o muy pasada unas pastillas de endulzante quedan muy bien.
Lástima que junto al verano se acaban muchas de las frutas ricas para hacer jugo. Hay que exprimir 10 naranjas para que salga un vaso de jugo. Aunque, pensándolo bien, la manzana no está mal y la zanahoria no desaparece (aunque sí es difícil licuarla, no siempre queda bien). Habrá que hacer un giro hacia los jugos de verduras.
jueves, enero 31
Al fin tengo bici
Me compré un casco rosado con flores que le hacen juego a las flores de la bici. ¡Todo tan femenino!
Lo que no ha sido nada de femenino han sido mis porrazos. Ya llevo dos acumulados y dos moretones enormes en el muslo izquierdo. Los llevo con orgullo.
La bici tiene suspensión delantera, qué te crees. No sé para qué servirá todo lo que tiene, pero estaba en super oferta y era tan linda...no me resistí. Ahora quiero ir a todas partes en bici. Fui a Maipú ida y vuelta el fin de semana, con mucho calor, pero aguanté muy digna. Ahí se produjo la segunda caída, en plena Alameda. Me caí de lado y de tanta risa que me dio, no me podía levantar. Yoyo me miraba condescendiente y me ayudó a levantarme. Después me retó porque me pasé una luz roja: "¡No me vuelvas a hacer eso!", a lo que yo contesté que mejor salía sola la próxima vez (nica iba a asumir mi error).
Lo que sí me da susto es que me la roben. No sirve cualquier cadena. He leído que incluso se necesitan dos y que es mejor desmontar el sillín para que no se lo lleven. ¿Será para tanto? No me quiero sicopatear ni obsesionar con el tema.
Hoy iré de paseo al parque. Espero no añadir un moretón más a la colección.
viernes, enero 25
Qué pasa si...
Noté, además, que ambas se hacen presentes en un mismo momento.
1. No puedo salir de mi casa sin carnet de identidad o algún documento que me identifique. Esto, por el miedo que me produce que me pase algo y no ser identificada. Caer en coma y terminar en sala común de la Posta Central, o bien, morir y se enterrada en una fosa común. Todas esas son posibilidades que no van conmigo. O que la ambulancia que debe salvarme la vida se retrase porque los estúpidos que encontraron mi cuerpo se han demorado más de la cuenta en dilucidar quién soy en vez de estar llamando al servicio de urgencia. Esas son todas imágenes de mis peores pesadillas y si puedo evitarlas sólo llevando conmigo mi carnet, pues que así sea.
2. Aunque sea para barrer la entrada a mi casa, botar la basura, salir a ver si está lloviendo o averiguar qué vecino tiene la música tan fuerte, no puedo abrir la puerta sin las llaves en la mano. Le tengo pánico a quedarme afuera de la casa. No tanto por el palo que pega el cerrajero ($ 7.000 de lunes a viernes, de 09.00 a 20.00 horas y $ 13.000 de lunes a viernes desde las 20.01 a las 08.59 horas y fines de semana) sino por todo lo que podría ocurrir estando uno fuera de casa a la fuerza. Agua hirviendo en la cocina, por ejemplo. O que justo uno tenga puesto las pantuflas más ridículas que existen, o que justo justo Yoyo (que tiene una copia de las llaves) no llegue a la casa hasta en cinco horas más y por ahora esté inubicable.
El peor, y por ende mi favorito, es encontrarme con la puerta cerrada y yo en calzones. No soy de las que salgo a botar la basura pilucha, pero ¿y si sucediera?, ¿y si no me di cuenta?, ¿y si fui bien rápido, a una hora en la nunca hay gente en el pasillo? Sería terrible. A veces me imagino qué haría si me pasara. Creo que esperaría en la escalera hasta que sintiera llegar a Yoyo. Si pasara el conserje o algún vecino, correría a otro piso para que no me viera. Para no aburrirme, contaría cuántos autos de color verde pistacho pasan por la calle o cuántas señoras llevan más bolsas de plástico de las necesarias (otra manía mía, pero que no tiene vela en este entierro).
Esas son las sencillas razones de por qué siempre tengo conmigo las llaves y mi carnet, por si alguna vez se lo hubieran preguntado.
martes, enero 15
Acoso Callejero III Parte
Vea además:
Acoso Callejero I Parte
Acoso Callejero II Parte
jueves, enero 10
Amigas IV
Cuando ya éramos adolescentes a mi mamá se le ocurrió la pésima idea de nombrarla mi baby sitter. Mi hermano chico hacía lo que quería mientras las dos cocinábamos los platos más extraños, llamábamos como locas a los números 700 (sobre todo al fono amistad, todavía me acuerdo que era el 700 10 10) y a nuestros amores para hacerles pitanzas. Nos sacábamos fotos ridículas, nos aprendíamos de memoria los anuarios de nuestros colegios, arrendábamos películas en el Errol’s y nunca las pagábamos. Nos daba un morbo increíble ver Como Agua Para El Chocolate y siempre pedíamos los videos con sinopsis que se llevaban gratis. Eran los tiempos en que contábamos las monedas de $ 10 para poder tomar micro. Y si no nos alcanzaba la plata, caminábamos. Desde el Parque Arauco, Providencia o el Apumanque hasta Ñuñoa. Daba lo mismo.
1997
Como buenas amigas, nos prestábamos mucha ropa. Incluso el vestido que usé para mi graduación de Cuarto Medio. Seguimos la misma profesión, pero fue casualidad. Ella se puso a pololear y desapareció un tiempo, pero volvió como si nada hubiera cambiado.
Compartimos traumas, trancas, ideas, pensamientos estúpidos, inteligentes y vergüenzas. Muchas vergüenzas. Podemos conversar horas por teléfono mientras cada una mira la TV, se corta las uñas o se rasca la guata. Sé que cuando me pasa algo la puedo llamar y ella también a mí. Sus amigos son mis amigos y mis amigos también son los suyos. Yoyo se ríe con ella, la hace rabiar, pero la quiere mucho porque es mi amiga. Se llevan bien y me alegra.
jueves, diciembre 20
me requetecontra río
tengo varios hábitos.
uno de ellos es leer a Liniers.
casi nunca me río a carcajadas por fuera, pero sí por dentro.
y harto.
lo que más me gusta es cuando han pasado unos días y se me olvida o no alcanzo a leerlo.
es entonces cuando leo varios de un suácate para ponerme al día y me requetecontra río por dentro.
y pucha que me gusta.
y pucha que es divertido.
y pucha no entiendo por qué nadie o muy pocos lo entienden.
si no hay que entender.
hay que puro reír por dentro no más.
viernes, diciembre 14
Vale la pena
Tarde, pero cumplí.
Aunque me tengan cansadas los viajes en bus a Talagante, Isla de Maipo y El Monte, vale la pena.
Aunque tenga que vencer la timidez y decir unas palabras al comienzo de cada sesión, me alegra que la gente me entienda y me cuente sus historias de superación.
Aunque odie que siempre se siente junto a mí el viejo más hediondo de la micro, me encanta que al llegar una mujer temporera me diga que gracias a que ahora sabe usar el computador el próximo año postulará a otro tipo de trabajo, "uno mejor", dice.
Aunque reniego de mi edad y me irrita cuando me dicen "señora", sonrío y me siento una niña si me dicen "tía".
Espero no quedarme sólo con esto. Espero que salgan más proyectos así de entretenidos y beneficiosos para todos. Feliz de haber tomado la mejor decisión de mi vida.
jueves, noviembre 22
miércoles, noviembre 14
¡pucha que es cierto!
martes, octubre 30
¿?
Al parecer me he perdido de muchos avances en este tiempo, tantos que estoy perdida: ya no sólo hay messenger, google talk y blogs. Ahora agreguemos flickr, lomohomes y el flamante Facebook (buscadme como Belén Moltedo).
¿Uso todo, uno, dos o ninguno?, ¿por qué no hay una sola cosa que lo haga todo?, ¿dónde está la convergencia?, ¿dónde?
miércoles, septiembre 12
Prestados y perdidos
- CD de Víctor Jara. Cuando vivía de mi escuálida mesada ahorraba meses para comprarme discos (no tenía Internet) y el más reciente había sido El derecho de vivir en paz. En el preuniversitario conocí a una Valentina o Valeria a la que también le gustaba y se lo presté. Idiota yo. Pasó el tiempo y nunca más supe del disco aunque muchas veces me dijo “ayer te lo traje y no te ví”. Terminó el preuniversitario, la llamé varias veces a su casa y nunca la encontré.
- Edición especial de Rayuela. Me carga la “onda” Rayuela, que las minas se crean las Magas y que citen algunos párrafos. Para mí es un buen libro como muchos y nada más. El punto es que mi mamá tenía una edición preciosa, de tapa dura, antigua, que compró en España, debe haber sido una de las primeras. En el electivo de literatura del colegio (que nunca supe por qué se llamaba Los Valores en la Literatura) había una niña gordita de lentes del colegio vecino (nos juntábamos con ellos para los electivos) y una vez conversando me preguntó si tenía el mentado libre. Le dije que sí. Como en la casa de mi mamá los libros están a la mano, siempre puede sacarlos y los considerarlos míos, se lo llevé al día siguiente, de puro buena onda que soy. Demás está decir que no supe más del libro ni de la niña cuando salimos de IVº medio. Creo que sí le dije a mi mamá que lo prestaría, sino no sé cómo supo que lo había perdido. Hasta hoy me lo cobra.
- Cassette de Barroco Andino: La quena bien temperada se llamaba y también era de mi mamá (todo lo que me ha aguantado!). Se la presté a un amigo de unos amigos que era artesa. Lo seguí viendo, de hecho, nos hicimos amigos. Le pedí el cassette varias veces y no sé qué excusa me dio para no devolvérmelo. A él podría volver a verlo. Sería lo único que podría recuperar.
Haciendo memoria me doy cuenta que todos los objetos prestados y perdidos ahora son de la misma época. Bien pava que era. ¿Habré aprendido?
miércoles, septiembre 5
To do's
Aún poco habituada, algo dubitativa y desordenada.
Este mismo aire de cambio lo quiero aprovechar para incluir nuevas costumbres y retomar aficiones abandonadas.
Tengo deudas. La mayoría son conmigo misma y sólo una es monetaria, afortunadamente. Tengo rumas de libros pendientes, algunos discos esperan una crítica completa, mis uñas están tristes, tengo unos 13 DVDs por ver, necesito meditar, mi máquina de coser se va a atrofiar y mis amigas tienen a tope los pedidos de pulseras.
La semana pasada cumplí con una deuda antigua que me apretaba el corazón cada vez que salía al balcón y me tiene muy contenta haberla cumplido: limpié minuciosamente cada una de las hojas de mis plantas, que estaban grises y deprimidas. Incluso una, la Croton, estuvo a punto de morir de frío. Ahora está en cuarentena, ocupa un lugar privilegiado en el living y recibe mis saludos todas las mañanas y tardes, aunque por ahora sea un palito seco y una triste, muy triste hojita enroscada. Quiero que llegue la primavera y el sol le pegue directo para que se entibie y le vuelvan a salir sus hojas multicolores. La otra planta que me tiene intrigada es la hierba buena. Más resistente, imposible, pero sus tallos han crecido mucho en comparación a sus hojas, que son escasas y muy pequeñas, inservibles para mis mojitos.
Espero de aquí a fin de año reducir la pila de libros por leer (tengo que apurarme porque siempre llegan más), de aquí a fin de mes ponerle oreja a los discos que me faltan. Septiembre será el mes para arreglar la máquina de coser, terminar de ver las películas que me quedan y para darme 10 minutos diarios de silencio mental.
Me había prometido escribir sobre mis deudas para obligarme a cumplirlas. Esto ya es un avance.
viernes, agosto 3
Algo lindo y algo feo
La foto es como las huifas, pero el arcoiris se aprecia igual
Algo Feo:
Este pedazo de vereda pavimentado está a cuatro cuadras de mi casa. No sé si será un proyecto de ciclovía o los infructuosos intentos de una constructora para distraer la atención sobre su hórrido edificio. Justo al lado de esta pseudo ciclovía, había una casa tipo barco. Una de las más lindas del barrio. Y pasó lo que pasa en Ñuñoa: la demolieron para hacer un edificio espantoso. Lo odio. Todo Ñuñoa lo odia. Este pedazo de ruta es lejos lo más inútil que he visto.
Más fotos...
jueves, julio 19
Necesito
Y son muchas.
Demasiadas.
"Slip inside the eye of your mind
Don't you know you might find a better place to play?
You said that you'd never been
But all the things that you've seen will slowly fade away ?"
martes, julio 10
Cuenta regresiva
El domingo me pegaron en la canilla y no puedo salir a correr.
El lunes me quemé tres dedos de la misma mano, se me perdieron dos de mis anillos favoritos y mi pen drive hizo un berrinche y borró gran parte de los archivos que estaban en su memoria.
Hoy martes amanecí con el ojo izquierdo hinchado, rojo y lleno de pus.
Tanta desgracia junta sólo puede significar una cosa. Ha comenzado la cuenta regresiva para mi cumpleaños.


